Hemos pasado unos días preciosos. el entorno muy tranquilo y que decir de los castaños. volvemos seguro en otoño. los dueños, ángeles y su hija muy agradables, lástima que no tuviesemos ocasión de tomar una copita juntos. el jacuzzi super relajante, eso sí, no echar ni una gotita de gel, aquí los ignorantes después de la "fiesta la espuma" tuvimos que limpiar para dejar la casa tal y como nos la entregaron. os recomendamos ir!!!